Durante un control vehicular realizado por Carabineros en mayo de 2021, se percibió un fuerte olor a marihuana emanando del automóvil de un individuo.

Al revisar sus documentos, los agentes descubrieron además una orden de detención pendiente.

Este hecho, sumado al olor detectado, llevó a un registro del vehículo, donde se encontraron sustancias ilícitas y papelillos dispuestos para su comercio.

El Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Valparaíso condenó al individuo a quinientos cuarenta y un días de presidio menor en su grado medio por tráfico ilícito de estupefacientes en pequeñas cantidades.

La sentencia fue confirmada por la Corte Suprema, que rechazó el recurso de nulidad interpuesto.

El acusado alegó que el único indicio utilizado para el control fue el «olor a marihuana», considerando subjetiva la capacidad olfativa de los Carabineros.

Sin embargo, la Corte Suprema sostuvo que, en este caso, el olor a sustancias estupefacientes era un elemento objetivo y legítimo para realizar el control policial.

Además, la sentencia destacó que el «olor a marihuana» no fue el único indicio, ya que los agentes policiales también comprobaron la orden de detención pendiente.

Por lo tanto, se consideró que existían fundamentos razonables para el control de identidad y la posterior condena.

Con esta decisión, la Corte Suprema reafirma la validez de utilizar el olor a sustancias estupefacientes como un indicio objetivo que puede habilitar la acción policial en situaciones similares.

Vee sentencia Corte Suprema Rol Nº160.526-2022

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